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Detrás de las coreografías virales
Detrás de las coreografías virales
de Kyle Hanagami, editadas
con Final Cut Pro
Hoy llegan nuevas funciones inteligentes con Apple Creator Studio
El director y coreógrafo Kyle Hanagami no suele ver los vídeos de coreografías suyas antiguas. Pero hay una excepción: una actuación en un escenario de iluminación tenue, en la que ocho parejas de bailarines llevan esferas de luz que se mueven al ritmo de una emotiva coreografía de Hanagami. «Es un trozo de mi corazón que dejé en internet», señala, refiriéndose a su vídeo de YouTube de 2017 en el que coreografió el tema «Love in the Dark» de Adele.
Por decisión propia, Hanagami apenas aparece en pantalla en ese vídeo. A pesar de su imponente presencia en redes sociales (tiene más de siete millones de seguidores entre YouTube, TikTok e Instagram), el coreógrafo prefiere pasar desapercibido. «Tengo un poco de miedo escénico», explica.
Sin embargo, su presencia es más que palpable en el movimiento de sus bailarines. Hanagami lleva ocho años colaborando con el famoso grupo de K-pop femenino BLACKPINK y ha creado las coreografías de la película Chicas malas de 2024. Su primer trabajo importante fue el de supervisor de coreografía en los espectáculos que Jennifer Lopez ofreció en Las Vegas en 2016, y actualmente está coreografiando la adaptación teatral de Zootopia para Disney.
Hanagami, que aprendió a usar iMovie por su cuenta, dio el salto a Final Cut Pro en 2009, y descubrió que las herramientas profesionales le permitían mostrar su trabajo exactamente como él quería.
«Siempre he sido un apasionado de la tecnología», comenta Hanagami. «Final Cut Pro me permitía ver más allá de lo que aparecía en la cámara», asegura. El artista reconoce que esta app fue clave para impulsar su carrera como coreógrafo, ya que le proporcionó las herramientas de producción y los conocimientos sobre redes sociales que necesitaba para transformar su arte en una marca reconocida.
Pero no siempre fue así. Hanagami se había matriculado en Medicina en la Universidad de California, en Berkeley. Después de probar la asignatura de Química Orgánica decidió cambiar de rumbo, y fue entonces cuando conoció a su primer grupo de baile. «Ensayábamos en la calle, con un equipo de música portátil, y usábamos las ventanas como espejos», recuerda. «Me enamoré de la danza. Me transportaba a otros mundos. No fue algo planificado».
Su popularidad en internet tampoco fue buscada. Uno de los alumnos de sus primeras clases en San Francisco subió varios vídeos de Hanagami bailando. Al ver la fantástica respuesta del público, el coreógrafo empezó a experimentar en el estudio y a grabar sus propias clases.
«No tenía a nadie que me grabase, lo hacía yo mismo con una cámara digital compacta», explica. «Ahora con el iPhone, la gente tiene a su alcance una cámara de calidad cinematográfica en la palma de la mano».
Cuando empezó a usar Final Cut Pro en su MacBook, vio enseguida cómo este programa podía llevar su trabajo a otro nivel. Con los años, las actualizaciones más importantes de la aplicación han reducido las tareas tediosas que suele conllevar la edición, devolviendo a Hanagami tiempo valioso para crear. Las prestaciones basadas en la IA, como Máscara Magnética, le permiten hacer ajustes rápidos sin recurrir a una rotoscopia fotograma a fotograma, y Conformado Inteligente le ahorra tiempo cuando está grabando en horizontal y tiene que sacar una versión vertical del vídeo para redes sociales.
Las nuevas prestaciones que llegan hoy a Final Cut Pro y con Apple Creator Studio, la revolucionaria colección de apps creativas diseñada para poner la potencia de un estudio profesional al alcance de todo el mundo, amplían aún más las posibilidades de creadores como Hanagami a la hora de dar forma a su visión artística. La producción musical es más sencilla que nunca con Logic Pro. Ahora, los artistas pueden optimizar sus flujos de trabajo con herramientas inteligentes como Divisor de Stems y Asistente de Masterización, que les permiten centrarse plenamente en el proceso creativo. Por su parte, Pixelmator Pro simplifica la edición de imágenes y la creación de gráficos impactantes en el Mac y en el iPad, para personalizar diseños vectoriales o tipografías con total facilidad.
«Coreografío la música con una intención muy clara, y poder editar con ese mismo nivel de intención es fundamental», explica. Gracias a un modelo de IA de Logic Pro, la función Detección de Tiempo, disponible a partir de hoy en Final Cut Pro, permite a Hanagami analizar al instante cualquier pista de audio y mostrarla en la Parrilla de Tiempo, lo que le ayuda a crear vídeos dinámicos en los que los cortes se sincronizan de forma rápida y visual con la música. «Cuando necesito hacer un bucle de una pista para los vídeos de mis clases, puedo ajustarla muchísimo más rápido con Detección de Tiempo en lugar de tener que buscar manualmente las ondas y moverlas milímetro a milímetro».
Para Hanagami, estas herramientas han tenido un impacto directo en su proceso creativo. Antes de la producción de Chicas malas, grabó la primera secuencia con su iPhone para comprobar que las líneas de mirada y los encuadres funcionaban, sin verse condicionado por el uso de un equipo de grabación voluminoso. Una vez definida la coreografía, pudo avanzar con agilidad, teniendo una idea clara del resultado final, y mostrar al estudio un ejemplo real rodado en el propio set.
«La edición va de la mano de lo que hago», señala Hanagami. «Si piensas siempre desde un punto de vista estático, tus posibilidades se ven limitadas. Cuando conoces el potencial de una cámara y del software puedes pensar a lo grande».
En el estudio, Hanagami experimenta con Multicam en Directo utilizando Final Cut Camera y Final Cut Pro para el iPad, y eso le permite grabar varios ángulos de forma simultánea, como puede verse en sus tutoriales de baile exclusivos para miembros en YouTube. «Es facilísimo», afirma. «Puedes conectar los dispositivos que quieras y se sincronizan automáticamente, sin tener que cuadrarlo todo después. A partir de ahí, solo tienes que ir eligiendo los planos y editarlos con unos simples toques».
Para Hanagami, el ecosistema de Apple es mucho más que un mero conjunto de herramientas: es un elemento clave en cada etapa de su trabajo. Desde los primeros bocetos en el iPad hasta la grabación con el iPhone, la edición en Final Cut Pro en el Mac y iPad y la distribución en distintas plataformas, cada dispositivo tiene un papel esencial en su proceso creativo.
«Llevar siempre el iPhone conmigo ha supuesto un punto de inflexión», dice. «Cuando la inspiración llega, estoy listo para grabar sin perder ni un segundo. Cuando llevas una vida tan ajetreada, es fundamental recurrir a lo que sabes que funciona. Y eso lo encuentro tanto en los productos que utilizo como en las personas con las que trabajo».
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